Aunque concibamos nuestra vida como completamente planeada, hay sucesos que moldean nuestro destino de una manera que nunca imaginamos. Las coincidencias y otros pequeños milagros que ocurren de manera cotidiana, son pistas de que el Universo nos reserva planes mucho más grandes de lo que jamás soñamos. Todos estamos inmersos en una red de coincidencias que nos inspira y nos ayuda a dar rumbo a nuestras vidas. Sin embargo, identificar la red de coincidencias de nuestras vidas es sólo el primer peldaño para comprender y vivir la sincronicidad. Estamos tomando plena conciencia de la interrelación de todas las cosas, de cómo cada una influye en la otra, de cómo están sincronizadas entre sí. Estar en sincronía significa operar al unísono, como unidad; todo ocurre simultáneamente y responde a una gran inteligencia omnipresente que reside en el corazón de la naturaleza y que se manifiesta en cada uno a través de nuestras almas. Y con mayor razón entre nosotros pues ademas le añadimos amor y cariño a nuestra relación. Yo creo que los acontecimientos simultáneos van en líneas paralelas, y que el mismo acontecimiento, aunque representa un eslabón de cadenas totalmente diferentes, se da sin embargo en ambas, de forma que el destino de un persona se ajusta invariablemente al destino de otro, y cada uno es el protagonista de su propia vida mientras que simultáneamente está figurando en una vida ajena a él. Esto es algo que sobrepasa nuestros poderes de comprensión y sólo puede concebirse como posible en virtud de la maravillosa armonía preestablecida. Todos participamos en ella. Así pues, al final tenemos la imagen de un mundo-mosaico o de un caleidoscopio armónico que, a pesar de los constantes movimientos y nuevas disposiciones, también se preocupa por hacer coincidir cosas iguales. Por tanto, y de manera extraordinaria, todos estámos interrelacionados y mutuamente armonizados.
1 comentario:
Sí, coincido plenamente con tu percepción tan claramente explicitada.
Todo el universo colabora en la creación de cada instante y es un descanso para nuestras fatigas reposar en esa armonía.
Recuperar la inocencia del no saber...¡qué gran hallazgo!
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