
Amor, amor, siempre amor,
sólo tiene cuatro letras,
es hoguera de la vida
y fuerza del universo,
cobijo del corazón
en dulce brasa encendida.
Déjalo fluir a raudales,
el amor que es fuego eterno
nos enciende los luceros
del alma, fundamentales
en donde todo es perfecto.
¡Quién podría resistirse
a la llamada del cielo!
Guía del universo entero
son tus dádivas divinas,
sin ti la vida es desierto
de errantes, frías arenas
que van danzando en el viento.
cuando el crepúsculo asoma,
eres lira en tibio arpegio
y no puedo resistirme,
tu luz rebosa mi pecho.
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